domingo, 17 de marzo de 2013

Sobre las plumas del Diputado Orozco.


En días pasados Justo Orozco se atrevió a decir en forma despectiva que reconocía a los homosexuales cuando “sueltan el plumero”. Con esto quiso decir que reconoce a un hombre como homosexual cuando es “afeminado” y a una mujer como lesbiana cuando es “marimacha”. El Diputado también retó a cualquiera batirse con sus ideas.

A raíz de sus declaraciones se abrió en internet una recolección de firmas para solicitar que lo quiten de su puesto en la Asamblea Legislativa, la cual está creciendo mucho más rápido de lo imaginado. Sus mismos compañeros diputados de todas las fracciones legislativas le pidieron renunciar a la Presidencia de la Comisión legislativa de Derechos Humanos. Aquí me presento para aceptar su reto, llevando la polémica al campo científico.

Justo Orozco se equivoca y comete una gran injusticia cuando asegura reconocer a quienes gustan de su propio género por sus plumas puesto que, según está científicamente demostrado, el comportamiento corporal es independiente del “género de atracción sexual”.

Como expliqué en otro artículo reciente, el Principio de la Multiplicidad establece que no somos hombres o mujeres en general, sino que nuestro género está determinado por múltiples factores. Por su lado, el Principio de la independencia establece que el género de cada factor es independiente del género de los restantes. Siendo así, existen muchas posibilidades de combinación que no se ajustan al criterio del diputado. Veamos solamente dos casos.

Tengo una cliente genéticamente femenina (XX), con vagina y a quien le gustan los hombres. Sin embargo, tiene actitudes, aptitudes y otros rangos de comportamiento corporal y social característico de los hombres. De acuerdo al criterio del diputado Orozco esa persona es una “lesbiana marimacha”, no siendo cierto. Llevado a lo más simple, esto significa que los hombres “afeminados” y las mujeres “marimachas” no son necesariamente atraídos por las personas de su mismo género. Por otro lado, una gran parte de las personas atraídas por personas de su mismo género tienen un género caracterial (el cual incluye el comportamiento corporal) que se ajusta a su género social reconocido. Esto todo el mundo o sabe… menos el diputado Justo Orozco. Pero veamos otro caso más complicado.

Tengo un cliente considerado socialmente un “hombre afeminado” con genitales masculinos, pero que es genéticamente mujer. Esta persona se considera a sí misma una mujer y no se considera “homosexual”, a pesar de que le atraen sexualmente los hombres. El diputado asumiría que esta persona es “homosexual” por su comportamiento “afeminado”, sin embargo, esta mujer está en proceso de cambiar sus genitales y su sexo legal por el femenino. Por suerte no cayó en manos del Dr. Jokin, pues de acuerdo a sus extraños criterios, habría terminado siendo “homosexual” después del tratamiento y la operación.  Me imagino que el diputado Orozco se burlará de estos casos y dirá despectivamente que estas personas son abominaciones de la naturaleza y probablemente hasta considere que no tienen los mismos derechos que el resto de los “normales”. 

En pocas palabras, el diputado Justo Orozco es injusto cuando juzga y concluye por las apariencias. La verdad es que las plumas no determinan el gusto, de la misma forma que el nombre no hace a la persona.

Más información sobre este tema en mi libro Las 100 Preguntas y el arcoíris del género.

Javier Francisco Ortiz yogaparaelalma@gmail.com

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